jueves, 26 de mayo de 2016

Venezuela: “Oliver se fue a jugar al cielo”

Oliver, el rostro de la crisis en la salud


RAMÓN ANTONIO PÉREZ

“Oliver se fue a jugar al cielo. Se acabó la angustia, el dolor físico, las necesidades. Dios, concede fortaleza a su familia. Y a nosotros como país, Oliver nos dejó ese cartelito que sostenía en sus manos: ‘Quiero curarme, paz, salud'”.

Esta fue una de las muchas y emocionadas frases que llegaron a los grupos de noticias en las redes sociales, dando cuenta del fallecimiento del niño Oliver Sánchez Berroterán la noche del 24 de mayo, en una clínica de Caracas, Venezuela.

“¡Cuantas manitos hay en nuestro país pidiendo lo mismo!”, se lamentaba la activista de Facebook Myriam Altuve Solórzano, quien daba la información sabiendo que el 22 de mayo se había publicado un post en Aleteia en el que Oliver fue presentado como el rostro de la salud en Venezuela.

“Esta foto en el momento de su publicación era dramática, hoy es una bofetada a este sistema de gobierno”, escribió con fuerzas Myriam rechazando las obstrucciones de Nicolás Maduro para impedir que a Venezuela llegue la “ayuda humanitaria”, como lo han pedido la Iglesia y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Los padecimientos de Oliver estaban vinculados a un linfoma no Hodgkin que lo mantuvo varios días recluido en la Clínica Loira (privada) al no conseguir cupo en los hospitales públicos de Caracas, todos saturados de pacientes con diversas enfermedades y en condiciones sanitarias deprimentes.

En noviembre pasado se conoció su enfermedad, y sus padres, conscientes de la escasez de medicamentos, los solicitaron reiteradamente por internet.

Aunque alguno llegaron, no fueron suficientes debido la alta demanda que existe en el país.

Oliver comenzó a ser conocido el 27 de febrero de este año, cuando se presentó a un centro del gremio de la salud en Caracas. Causó sorpresa al verlo ataviado con un tapabocas y portando un cartelito que decía: “Quiero curarme, paz y salud”.

Sin embargo, esta vez, la muerte llegó primero, sembrando de dolor a sus familiares, amigos y dando a conocer con más dramatismo la triste realidad de Venezuela.

“Juega libre Oliver, ya no necesitas la mascarilla… juega”, comentó finalmente la compungida Myrian Altuve Solórzano, que sin conocer personalmente a este niño, como millones de personas quedó impactada por la triste noticia.

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