viernes, 25 de marzo de 2016

Viernes Santo con Papa Francisco: La misericordia es más fuerte que la venganza

El odio de ataques terroristas en Bruselas ayudan a entender últimas palabras de Cristo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".


ARY WALDIR RAMOS DÍAZ

El papa Francisco se postró en el suelo por varios minutos para adorar la Cruz durante la ceremonia del Viernes Santo, este 25 de marzo, en la Basílica Vaticana.

Vestido con una casulla de color rojo en signo de la Pasión de Cristo, se levantó del suelo con dificultad, como si llevará el peso de la humanidad encima y sus zapatos ortopédicos gastados pesaran más de lo normal.

Ésta fue la única ceremonia del año en la cual Francisco no pronunció la homilía. En esta ocasión, el sermón estuvo a cargo de padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia.

La postración del pontífice como de anhelo de misericordia por la humanidad, es un gesto expresivo por sí solo, como otros gestos realizados desde su pontificado.

Ayer, otro gesto de conciliación, lavó los pies a 11 hombres y mujeres refugiados de varias religiones, entre ellos musulmanes e hindúes.

El Papa recordó los atentados terroristas en Bruselas del pasado 22 de marzo e indicó que detrás del gesto de “fraternidad” que cumplió este Jueves Santo de lavar los pies a esos que llamó sus “hermanos” está el deseo de los “hijos de un mismo Dios” que quieren vivir en paz.

El gesto de acostarse en el suelo del Papa no es nuevo, pero es significativo de un pontificado que será recordado por su llamado insistente a reconciliarnos con Dios y su misericordia.

La misericordia es más fuerte que la venganza, “¡Tenemos que desmitificar la venganza!”, insistió en la homilía el padre Cantalamessa.

“El odio y la brutalidad de los ataques terroristas de esta semana en Bruselas nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las últimas palabras de Cristo: “Padre, perdónalosporque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34)”, rememoró el sacerdote Capuchino.

“Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido, y será, siempre más fuerte. A nosotros está dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortación del apóstol Pablo: “No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien” (Rom 12, 21)”, agregó Cantalamessa.

El predicador instó: “Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios”.

La venganza no es justicia, opuesta a la misericordia

Asimismo, se refirió la venganza que se vende a los niños y adolescentes en las “historias en las pantallas y en los juegos electrónicos”.

“La mitad, si no más, del sufrimiento que existe en el mundo, viene del deseo de venganza, sea en la relación entre las personas que en aquella entre los Estados y los pueblos”, dijo.

El predicado pontificio invitó: “Hay una sola cosa que puede salvar realmente el mundo, ¡la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y de los hombres entre ellos”.

La Misericordia que – prosiguió – puede salvar la “cosa más preciosa y más frágil que hay en este momento, en el mundo, el matrimonio y la familia”.

La Familia

“Dios “se apiada” del hombre (Sal 102, 13): ¿no deberían marido y mujer apiadarse uno del otro? ¿Y no deberíamos, nosotros que vivimos en comunidad, apiadarnos los unos de los otros, en cambio de juzgarnos?”, dijo.

Durante la Liturgia de la Palabra se escuchó la narración de la Pasión según Juan.

La Liturgia de la Pasión prosiguió con la Oración universal y la adoración a la Santa Cruz y se concluyó con la Comunión.

Al final, el Papa subió al altar para elevar la Cruz y darla en adoración a la Asamblea.

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