lunes, 13 de abril de 2015

Hoy el reto es dejar bajo la luz lo que en ti aún no ha resucitado

Si estás pensando rendirte... que sea a los pies de Jesucristo


Da la sensación de que sabían exactamente en que momento estamos. Y es que antiguos miembros de la familia del monasterio han decidido unirse a la fiesta de la Resurrección de Cristo: ¡ya se han despertado todas las tortugas!

A lo largo de varios días, poco a poco, iban abriendo los ojos, empezando a comer... Bueno, todas menos "Dorita", la más pequeña. Estaba muy, muy rara. Parecía que se iba apagando sin que pudiéramos hacer nada. Sinceramente, empecé a dudar que fuese a lograr sobrevivir.

-Señor, -le decía mientras tanto- tú creaste los animales, los conoces... Tú sabes más de tortugas que el mejor veterinario. Por favor, dame un camino...

Leí y leí, intenté de todo, pero, por más que busqué algún remedio, nada funcionaba.

-Señor, que se nos agota el tiempo... Dime por dónde seguir buscando...

Una mañana, estando en la sala de abajo con Joane, casi como un desahogo, reconocí mi derrota:

-No puedo hacer nada... Creo que Dorita se muere.

-¿La has puesto debajo de una bombilla? -me preguntó rápidamente- El verano pasado le encantaba ponerse bajo el flexo...

Sentí que era el camino que tanto le había pedido al Señor. Así lo hice: dejé la tortuga bajo el flexo. Fueron pasando los días sin que ocurriese nada, pero, el Domingo de Resurrección... ¡Dorita abrió los ojos!

Hoy el reto del amor es usar el flexo. Muchas veces nos encontramos con pequeñas tortugas que parecen negarse a volver a la vida: situaciones, personas... e, incluso, aspectos de nosotros mismos. Hemos hecho todo lo que hemos podido, todo lo que estaba en nuestra mano, pero en nuestro corazón empieza a formularse la frase: "Ya no puedo hacer nada más...".

Si estás pensando rendirte, que sea a los pies de Jesucristo. Estamos en la octava de Pascua, la semana de la Resurrección. Por ello, hoy te invito que dejes bajo la luz del flexo, bajo la luz de Cristo, todo lo que en ti aún no ha resucitado.

¡Cristo ha dado su vida por ti, porque te ama! ¡Sólo desea verte feliz! Su luz está encendida para ti. Deja tus tortugas a sus pies... ¡y pídele ojos para ver el milagro! ¡Feliz día!

VIVE DE CRISTO

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