domingo, 11 de enero de 2015

Conversando con amigos evangélicos sobre el tema de los santos

Reproduzco esta conversación de José Miguel Arráiz porque puede servir de ayuda y guía a la hora de explicar a nuestros hermanos cristianos de otras denominaciones exactamente que creemos y por qué. Jumalevi.

Recientemente tuve la oportunidad de conversar con unos buenos amigos sobre este tema, y me pareció útil conservarlo aunque sea retocado y parafraseado, porque puede servir de ayuda y guía a la hora de explicar a nuestros hermanos cristianos de otras denominaciones exactamente que creemos y por qué. Los nombres, como de costumbre los he cambiado, ya que lo relevante aquí son las ideas y opiniones.

Marlene: Yo no entiendo por qué los católicos tienen que rezar a los santos, ¿acaso no es eso idolatría?

José: Ok, permíteme que te explique exactamente que creemos.

Miguel: Adelante, explícate.

José: Lo que sucede es que los católicos creemos que "el que cree en Cristo tiene vida eterna", tal como dice la Biblia (Juan 3,36)

Miguel: Bueno, es que eso creemos todos.

José: Si, pero si realmente aceptamos eso como un hecho, también aceptaremos las implicaciones lógicas que esto tiene, y una de ellas es que una vez que estamos unidos a Cristo, esta vida eterna no cesa ni se interrumpe con la muerte sino que llega a su plenitud. Precisamente por eso le llamamos vida eterna y no vida interrumpida o algo por el estilo, pues es una vida que no cesa durante toda la eternidad. Nosotros por eso creemos que quienes mueren en gracia de Dios pasan a gozar de su presencia, y desde allí siguen formando parte de la comunidad de amor que llamamos Iglesia, porque la Iglesia es...

Miguel: El cuerpo de Cristo.

José: Exacto. Una vez que pasas a formar parte del cuerpo de Cristo, no eres desmembrado al morir, sigues en su comunión de una manera incluso más intensa. Es en esa comunidad de amor donde ellos no pierden la capacidad de hacer peticiones a Dios. Si antes en vida podían interceder con sus oraciones por nosotros, ahora lo hacen con mayor fervor porque están en la plenitud del amor de Dios. Ellos no dejan de amar, ni dejan de preocuparse por nosotros. He allí la clave para entender el dogma de la comunión de los santos: como miembros del cuerpo de Cristo, que están unidos entre sí, siguen unidos incluso en el más allá.

Esta es la razón por la que los católicos decimos que la Iglesia está dividida en la Iglesiamilitante (aquellos que peregrinan por esta vida), la Iglesia triunfante (aquellos que ya triunfaron en el camino de la fe) y la Iglesia purgante (aquellos que se purifican antes de gozar de la visión de Dios, en lo que llamamos purgatorio, tema que quizá podamos platicar en otra ocasión).


Conversando con amigos evangélicos sobre el tema de los santos (II)

Miguel: Oye, pero yo tengo entendido que cuando una persona muere "duerme en el Señor". En la Biblia se ve por ejemplo, que cuando Lázaro muere está dormido: "Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»" (Juan 11,11). Lo mismo con Esteban al morir se durmió: "Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió." (Hechos 7,60)

Marlene: Efectivamente, los que mueren duermen en el Señor.

José: Ok, déjame explicarte algo. Cuando la Biblia utiliza la palabra "dormir" para referirse a los difuntos se refiere a sus cuerpos, no a sus almas. En el mismo caso que mencionas de Esteban se ve como antes de "dormir" ve que el cielo se abre para recibirle: "Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»" (Hechos 7,55)

Quienes creen que aquellos que mueren están inconscientes o incluso que no existen fuera del cuerpo son algunas denominaciones como los testigos de Jehová y adventistas que no creen en la inmortalidad del alma. Realmente ni los católicos ni los evangélicos creemos eso (los reformadores por ejemplo no pensaban así, Lutero, Calvino, entre otros) sobre todo porque hay muchos textos bíblicos en donde esto se ve claro.

Miguel: ¿Como por ejemplo?

José: San Pablo confiesa que quiere morir para estar con Cristo: "Pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia... por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros" (Filipenses 1,21-24)

Miguel: Por supuesto, pero eso quiere decir que quiere morir para dormir en el Señor.

José: No tendría sentido que Pablo quisiera morir para quedarse dormido, por el contrario, el dice que incluso fuera del cuerpo puede afanarse por agradar al Señor, y alguien dormido no se afana: "Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle" (2 Corintios 5,9). Observa cuan convencido está que al salir del cuerpo estará con Cristo gozando de la visión de Dios: "Así pues, siempre llenos de buen ánimo, sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, vivimos lejos del Señor, pues caminamos en la fe y no en la visión... " (2 Corintios 5,6)

Hay muchos ejemplos más en la Biblia donde se ve que aquellos que han muerto no están inconscientes, recuerda el caso del profeta Samuel cuando se apareció luego de haber muerto a Saúl y le dijo todo lo que iba a suceder (1 Samuel 28,6-20). Un adventista te diría que no era realmente él sino un demonio, pero si te fijas bien en el texto, allí no dice eso sino que era el propio Samuel. Por otro lado todo lo que dijo fue cierto al punto que finalmente se cumplió. No parece ser la forma de actuar del Demonio que es el padre de la mentira.

También tenemos el caso del buen ladrón, al que Cristo le dice que ese mismo día estaría con él en el paraíso: "Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.» " (Lucas 23,43) . Sabemos por palabras de Cristo que la resurrección ocurrirá el último día (Juan 6,44.54; 11,24), sin embargo ya él desde ese día estaría con Cristo, no dormido, no inconsciente.

+ Mons. Juan María Leonardi
Obispo de Punto Fijo

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