martes, 16 de septiembre de 2014

Para ser buen jefe, ¿hay que ser un "tiburón"?

La humildad, un valor muy necesario en la empresa


A veces se entiende erradamente la firmeza que debe tener un empresario como si esto significara imponerse ante el resto y nunca mostrar los propios errores. Uno de los primeros consejos que recibí de mi jefe en uno de mis primeros trabajos fue: “En esta empresa todos son tiburones que te quieren devorar; o te vuelves uno de ellos o te destrozan”.

El complejo de superioridad puede llevar a muchos líderes a caer en un cierto autoritarismo poniéndose por encima del otro y descalificando a las personas de su entorno. En contextos de agresividad o una competitividad mal entendida, la humildad se levanta como aire fresco que inunda de autenticidad las relaciones laborales.

El testimonio luminoso que nos da el Papa Francisco evidencia el impacto que tiene la humildad para disponer adecuadamente el cambio desde lo profundo. Siendo quizá una de las personas más influyentes y ocupadas del mundo, sus gestos de sencillez y cercanía ante cada persona, sea cual sea su origen o condición, son un ejemplo a seguir. En uno de sus discursos denunciaba algunos ídolos que bien podríamos aplicarlos al mundo empresarial: “la ambición, el carrerismo, el gusto del éxito, el poner en el centro a uno mismo, la tendencia a estar por encima de los otros, la pretensión de ser los únicos amos de nuestra vida.”

Un ejercicio que recomiendo a quienes ocupan puestos de responsabilidad es preguntar a las personas que tienen a su cargo, qué aspectos de su gestión le recomendarían cambiar o mejorar, sin miedo a escuchar críticas ni censurar a quienes tienen una visión distinta a las suyas. Al promover un diálogo franco y abierto el liderazgo se fortalece pues se fundamenta en la verdad y en el respeto por la dignidad de la persona, más allá de nuestros cargos, defectos o limitaciones.

Cabe recalcar que la humildad no es ignorar las virtudes ni inventarse defectos. Todo lo contrario: la humildad es andar en verdad; es decir reconocer los talentos que poseemos, pero siempre con la certeza que dichos dones nos han sido dados gratuitamente por Dios para servir a los demás.

Por Carlos Muñoz, artículo publicado por el Centro de Estudios Católicos

1 comentario:

  1. Estoy muy de acuerdo.
    Es importante recalcar a todos y cada uno de nosotros: En La Primaria, Secundaria , Universidad y Lugar de trabajo y lugar donde se comparte socialmente que la Humildad No es aquellos que tienen pocos recursos...La humildad está propiamente en el individuo sabiendo discernir entre sus virtudes y oportunidades de mejora que todos y cada uno de nosotros tenemos. Saber entenderla y digerirla cuando nos lo dicen para crecer. Pués existe la Humildad en cada uno de los estratos sociales: Clase Baja, Media y Alta así como existe la Soberbia en cada una de las clases sociales: Clase Baja, Media y Alta....No tiene que ver absolutamente Nada con el Tener Menos recursos y Más recursos materiales o riquezas o poder adquisitivo. Por eso que dicen y favor no me mal interpreten: Es Una Persona Humilde porque vive en un barrio de alta pobreza (Es Totalmente falso y no los han hecho creer así)..saludos
    Javier Méndez

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