domingo, 14 de septiembre de 2014

El Papa en boda de 20 parejas: El matrimonio es símbolo de la vida, no es una “novela”


VATICANO, 14 Sep. 14 / 09:51 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco unió hoy en matrimonio a 20 parejas de la diócesis de Roma, en la Basílica de San Pedro. En su homilía, el Santo Padre aseguró que “el matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una ‘novela’”.

Recordando que la Primera Lectura de hoy “nos habla del camino del pueblo en el desierto”, en que la principalmente había “familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos niños, con los ancianos que avanzaban con dificultad”, el Santo Padre indicó que “este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias”.

“Nos hace pensar también en las familias, en nuestras familias, en camino, por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada día”.

Francisco señaló que “es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas… Las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los “ladrillos” para la construcción de la sociedad”.

“En un momento dado, ‘el pueblo no soportó el viaje ‘”, recordó el Papa, señalando que “entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Moisés: ‘¿Por qué nos has sacado…?’”.

Esta, dijo, “es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino”.

“Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que ‘se sienten cansadas del camino’ de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, y tantas veces ‘da náusea’”.

El Santo Padre señaló que “en ese momento de desorientación – dice la Biblia – llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes”.

“¿Qué significa este símbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un ‘antídoto’: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador”.

Francisco recordó que “Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, se identificó con este símbolo: el Padre, por amor, lo ha ‘entregado’ a Él, el Hijo Unigénito, a los hombres para que tengan vida”.

“Quien confía en Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado”.

El Papa dijo que “el remedio que Dios da al pueblo vale también, especialmente, para los esposos que, ‘extenuados del camino’, son mordidos por la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono”.

“También a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos: si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar”.

“El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota”.

Francisco subrayó que “el amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino juntos de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a la mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser más hombre”.

“Esta es la misión que tienen entre ustedes”, indicó el Papa. “Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida”.

“En medio de esta teología que nos da la Palabra de Dios, el pueblo en camino, también la familia en camino, los esposos en camino, un pequeño consejo: es normal que los esposos peleen, es normal. Siempre se hace. Pero les aconsejo que jamás terminen la jornada sin hacer la paz”.

El Santo Padre señaló que ante las peleas, para buscar la paz en el matrimonio, “es suficiente un pequeño gesto y así se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una ‘novela’. Es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía”.

“Les deseo a todos ustedes un buen camino, un bello camino, un camino fecundo. Que el amor crezca. Les deseo felicidad. Habrá cruces pero está siempre el Señor para ayudarlos a ir adelante. Que el Señor los bendiga”, concluyó.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario