martes, 12 de agosto de 2014

El Papa Francisco viaja mañana al “Tigre asiático de la Iglesia”

Cada año se bautizan en Corea del Sur 150.000 adultos y es la cuarta iglesia en número de santos


Cuando el papa Francisco aterrice el próximo 13 de agosto en el aeropuerto de Seúl se encontrará en un país donde crece el número de católicos a la par de su economía, una de las más pujantes en estos momentos.

Los coreanos son un pueblo muy religioso que a menudo combinan dos creencias. Por ejemplo, el 15% son de animistas y seguidores de religiones tradicionales, el otro 15% de budistas, y el 11% de confucionistas mezclan las tres ramas de espiritualidad oriental. Además, otro 15% se adhiere a distintas sectas, como es el caso de la potente Moon, que celebra matrimonios colectivos con varios cientos de parejas, y, aunque hablan de Jesucristo, no puede considerarse cristiana.

Más de cinco millones de católicos

Un 41% de coreanos se declaran cristianos, es decir, 19 millones de personas, y en pocas naciones el crecimiento del catolicismo es tan elevado como en Corea del Sur, pues se adhieran anualmente a la Iglesia más de 150.000 nuevos fieles, adultos. En 1981 había 1,4 millones de católicos hoy son más de 5,3. Misioneros coreanos anuncian el Evangelio en Rusia, China, Mongolia, África, América Latina... Florecen las vocaciones a la vida contemplativa. Los seminarios mayores están llenos.

Crece también el número de cristianos de otras confesiones, entre cuyos seguidores, como en el caso católico, llegan de tradiciones religiosas orientales. En esta llegada de conversos, ha tenido que ver el prestigio alcanzado por los cristianos que fueron ejecutados por mantener su fe en la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y negarse a adorar al emperador nipón.

En 2011 la Iglesia superaba los 5.300.000 católicos en Corea del Sur, el 10.3% de la población, y es la tercera religión con más fieles tras el protestantismo y el budismo. Hay 15 diócesis, incluyendo tres archidiócesis de Seúl, Daegu y Gwangju. Por su parte la perseguida Iglesia Católica de Corea del Norte está eclesiásticamente unida con Corea del Sur. La forman las diócesis de Pyongyang y Hamheung y cuenta con la única abadía territorial fuera de Europa, la de Dokwon.

Mártires de Corea

El cristianismo tuvo su primera simiente en 1784 en la península coreana en la persona de un intelectual de la tierra, bautizado en Pekín, quien introdujo el cristianismo en el país. Diez años más tarde llegaría un sacerdote chino que encontró, a pesar de la persecución de los años precedentes, varios miles de practicantes. Pronto se duplicaría su número, pero fue ejecutado en 1801 junto con otros 300 cristianos.

Antes de que llegara en 1883 la libertad religiosa al país, muchos cristianos murieron martirizados y es, por este motivo, el cuarto país del mundo en número de santos. Entre ellos, 102 mártires y Andrés Kim Taegon, cuyo padre fue también asesinado por su fe en la persecución de 1839. Entre los muertos de aquel año, se encuentran Columba Kim, soltera de 26 años, y su hermana Agnes, quemadas primero y luego decapitadas por profesar el catolicismo.

Siete años más tarde le tocaría el turno al aludido Andrés, que se había ordenado sacerdote un año antes (1845), y a sus compañeros, mayormente laicos, que serían canonizados en 1984 por Juan Pablo II. En esa celebración, el Papa recordó que "la Iglesia coreana es única porque fue fundada completamente por laicos. Esta Iglesia incipiente, tan joven y sin embargo tan fuerte en la fe, soportó hola tras hola de feroz persecución. De manera que en menos de un siglo podía gloriarse de tener 10,000 mártires”.

Los “peligros del eficientismo”

Pero no todos son éxitos y perseguirlos es tan nocivo como sin sentido, como nos recuerda Jesucristo al aludir a pugnar porque nuestros nombres estén escritos en el Reino de los cielos y evitar las mundanas glorias efímeras.

Para prevenir tentaciones triunfalistas, fue en 2013 el prefecto de la Congregación para la Evangelización, el cardenal Fernando Filoni, a Corea del Sur, a fin de conocer de cerca la realidad de esta nación nombrada como “El tigre asiático de la Iglesia”.

En aquel encuentro, Filoni afirmó que "no podemos no sorprendernos por el crecimiento”, pero también aludió a los peligros “en un país con elevada propensión tecnológica (es la cuarta economía de Asia y la décimo tercera del mundo) -dijo Filoni en el discurso a los laicos pronunciado en Seúl-, un peligro está representado por la tendencia a la burocratización o al eficientismo, casi despersonalizando o despersonalizándose, según un estilo de tipo burocrático-administrativo, como si la Iglesia fuera una compañía de ganancias o una ong pía, como ha advertido en muchas ocasiones el papa Francisco".

En pocos días, el Papa pastoreará a la única iglesia fundada por laicos, ventana abierta al Evangelio para Asia.

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