miércoles, 9 de julio de 2014

Para combatir a la mafia calabresa, la Iglesia prohíbe los padrinos

Los prelados más comprometidos en la lucha contra las mafias deciden abolir los padrinos en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación



Ya no habrá “padrinos” mafiosos en los sacramentos. La Stampa (1 julio) explica que el primero en responder al anatema lanzado por el Papa Francisco en su pasado viaje a Calabria (“Los mafiosos están excomulgados”) ha sido el arzobispo de Reggio Calabria, mons. Giuseppe Fiorini Morosini: en una carta ha comunicado al Pontífice que en su diócesis serán abolidos durante 10 años los padrinos en los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación.

Un gesto compartido también por la diócesis de Mazara del Vallo, en cuyo territorio las fuerzas del orden creen que se esconde el último "capo de los capos" de la Cosa Nostra, Matteo Messina Denaro. El obispo Domenico Mogavero, anterior postulador de la causa de canonización del mártir antimafia don Pino Puglisi, suscribe en seguida la exclusión de los “hombres de honor”. Y explica al diario turinés: “Ha habido un movimiento espontáneo desde la base. Han sido muchos los párrocos que me han pedido “simplificar” los ritos”. Por dos motivos: “Los padrinos no cumplen con su tarea de acompañantes de sus ahijados, y son figuras equívocas que es mejor eliminar”.

Un signo importante, recoge el diario Secolo XIX (30 junio) había llegado en las últimas horas del arzobispo de Lamezia Terme, otra zona de Calabria secuestrada por las mafias. “Compartimos también nosotros con el Santo Padre el fuerte frito de excomunión contra la ‘malavita’ – había dicho monseñor Luigi Cantafora – que es palabra inequívoca y de gran consuelo para todas las víctimas de la mafia, por lo que somos invitados a distinguir el blanco del negro y a evitar la zona gris del compromiso y de la sumisión”.

Contra la participación de los “boss” en los sacramentos se había pronunciado el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles. El cardenal había afirmado a los micrófonos de Radio 1 Rai (18 marzo), recordando a don Giuseppe Diana, el sacerdote asesinado por la camorra el 19 de marzo de 1994: “Hasta cuando no hagan un signo concreto de conversión, ¿cómo se permite a estos mafiosos participar en los Sacramentos? ¿A ser padrinos en bautismos, confirmaciones, bodas?”.

Una advertencia lanzada de nuevo por monseñor Nunzio Galantino, secretario de la Conferencia Episcopal Italiana (Avvenire, 23 junio), al día siguiente de la visita del Papa a Cassano allo Jonio. “Basta de dar sacramentos a los ‘boss’, los sacerdotes no pueden seguir fingiendo que no saben".

El compromiso de la Iglesia contra la criminalidad está lleno de gestos públicos de prelados que se han posicionado abiertamente contra la intromisión en los ritos religiosos de los clanes y de sus “capos”. El último tuvo lugar en año pasado en Castellammare di Stabia, en provincia de Napoli, donde el nuevo arzobispo monseñor Franco Alfano ha prohibido que el venerado San Catello se "inclinase" durante la procesión bajo la ventana donde vive el boss Renato Raffone llamado "Battifredo". Il Mattino (20 enero 2013), recuerda las "históricas" palabras de Alfano: “Nosotros queremos caminar juntos sin excluir a nadie y sin ceder nunca a forma alguna de compromiso con el mal. El Evangelio nos da la posibilidad de vivir la vida en plenitud”.

Sin embargo, el gesto ayer durante una procesión en la localidad calabresa de Oppido Mamertina, donde los procesionantes hicieron “inclinarse” el anda de la Virgen ante la casa del “Boss” local muestran que ciertas servidumbres localmente arraigadas tardarán en desaparecer, y que la Iglesia tiene aún una gran labor por delante entre sus propias filas. El obispo diocesano, monseñor Francesco Milito, ha anunciado a Radio Vaticana la inmediata apertura de una investigación para que este hecho no vuelva a repetirse.

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