martes, 20 de mayo de 2014

El Papa Francisco advierte sobre las tentaciones de los obispos


VATICANO, 20 May. 14 / 01:25 pm (ACI).- El Papa Francisco inauguró ayer la 66° Asamblea Plenaria del Episcopado italiano y en su discurso exhortó a los prelados a proteger la familia, el derecho a la vida, promover el trabajo de los laicos y no dejar de buscar a Cristo en la oración y la Eucaristía, pues son los antídotos para no caer en las tentaciones de la tibieza, la laxidad, la dureza y otras que acompañan la vida de los pastores.

“Sin la oración asidua, el pastor está expuesto al peligro de avergonzarse del Evangelio y de acabar disolviendo el escándalo de la cruz en la sabiduría mundana”, expresó el Papa en su discurso articulado en tres puntos: Pastores de una Iglesia que es; la comunidad del Resucitado, cuerpo del Resucitado; y anticipación y promesa del Reino.

Según informó la Santa Sede, el Papa advirtió en su discurso que hay una “legión” de “tentaciones de oscurecer el primado de Dios y de Cristo” y que van “desde la tibieza que desemboca en la mediocridad, que esquiva renuncias y sacrificios”, pasando por la prisa pastoral, la acidia que lleva al desagrado como si todo fuera un peso, hasta el “acomodarse en la tristeza que, mientras apaga cualquier expectativa y creatividad, nos hace incapaces de entrar en las vivencias de nuestra gente y comprenderlas a la luz de la mañana de Pascua”.

Para evitar estas tentaciones, los exhortó a no cansarse de buscar al Señor porque Él es “el principio y el fundamento que envuelve de misericordia nuestras debilidades y nos renueva” y es lo más precioso “que estamos llamados a ofrecer a nuestra gente, so pena de dejarla a merced de una sociedad de la indiferencia, cuando no de la desesperación”.

“Si queremos seguirlo no hay otro camino. Recorriéndolo con Él, nos descubrimos pueblo, hasta reconocer con estupor y gratitud que todo es gracia, incluso las fatigas y las contradicciones del vivir humano si se viven con el corazón abierto al Señor”.

Sin embargo, advirtió que también hay otras tentaciones que desfiguran al pastor, como son “la dureza del que juzga sin involucrarse y el laxismo de los que consienten sin hacerse cargo del otro... la ambición que genera corrientes, el sectarismo”.

“También el replegarse de los que buscan en el pasado las seguridades perdidas y la pretensión de los que quieren defender la unidad negando la diversidad, humillando así los dones con los que Dios sigue haciendo joven y bella a su Iglesia”, señaló.

Francisco indicó que frente a estas tentaciones el antídoto más eficaz es “la experiencia eclesial” y la Eucaristía, “cuya fuerza de cohesión genera fraternidad, posibilidad de acogerse, perdonarse y caminar juntos”.

Más adelante, el Pontífice también instó a los obispos italianos a amar “con dedicación generosa y total a las personas y las comunidades” y acompañar con amplitud “el crecimiento de una corresponsabilidad laica”.

“Servir al Reino comporta vivir descentrados de sí mismos, dispuestos al encuentro que es, en fin, el camino para reencontrar lo que somos realmente: anunciadores de la verdad de Cristo y de su misericordia”, indicó el Papa, y recordó que el anuncio debe acompañarse con “la elocuencia de los gestos”.

Después, hablando de los pastores de una Iglesia que es cuerpo del Señor, afirmó que la Iglesia es ''la alta gracia de la que nos sentirnos profundamente deudores... La unidad es don y responsabilidad y ser sacramento configura nuestra misión''. De ahí que ''la falta... de comunión constituya el escándalo más grave''.

Posteriormente los llamó a proteger a la familia, actualmente “penalizada por una cultura que privilegia los derechos individuales y transmite una lógica provisional”. “Promuevan la vida del concebido como la del anciano. Y no olviden inclinarse con la compasión del samaritano sobre el que está herido en los afectos o ve comprometido su proyecto de vida”, exhortó.

También pidió acoger a los inmigrantes y acompañar a los desempleados y empresarios que enfrentan la crisis. “Es una emergencia histórica que interpela la responsabilidad social de todos: como Iglesia, ayudemos a no ceder al catastrofismo y a la resignación, sosteniendo con cualquier forma de solidaridad creativa la fatiga de los que, privados del trabajo, se sienten también privados de la dignidad”.

“¡Que nadie vuelva la mirada a otra parte!... Y, más en general, que las situaciones difíciles que viven tantos contemporáneos nuestros, los encuentren atentos y partícipes, listos para poner en tela de juicio un modelo de desarrollo que explota lo creado, sacrifica las personas en el altar del beneficio y crea nuevas formas de marginación y exclusión”, expresó.

“El pueblo nos mira. Nos mira para que lo ayudemos a captar la singularidad de su vida cotidiana en el contexto del plan providencial de Dios”, afirmó el Papa, y pidió salir al encuentro de todo el que les pida razón de su esperanza.

“Acojan su cultura, bríndenle con respeto la memoria de la fe y la compañía de la Iglesia, por lo tanto, los signos de la fraternidad, la gratitud y la solidaridad que anticipan en los días del ser humano los reflejos del domingo sin ocaso”, concluyó.

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