martes, 7 de enero de 2014

Palabras de apertura de Monseñor Diego Padrón en la Centésima Primera Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana


Con la experiencia de cien Asambleas anteriores, la centésima primera, que hoy inauguramos, inicia una nueva etapa en la vida e historia de la Conferencia Episcopal Venezolana. 

SALUDO Y CIRCUNSTANCIA

Saludo fraternalmente al Emmo. Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, Presidente de honor de la Conferencia Episcopal. Le agradezco en nombre de los hermanos Obispos y en el mío propio su presencia entre nosotros en medio de su convalescencia post-operatoria. Le auguramos, Eminencia, la más pronta y total recuperación.

Saludo a los queridos hermanos Arzobispos y Obispos, a los Superiores y Superioras Mayores de los Institutos de Vida Consagrada y a sus representantes.

Motivos de última hora han hecho que el Encargado de Negocios Ad Interim de la Nunciatura Apostólica Rvdmo. Mons. Rüdiger Feulner, no esté presente, pero estará, Dios mediante, en la segunda hora. 

Dentro de un mes llegará al país el nuevo Nuncio de S.S., el Excmo. Mons. ALDO GIORDANO, a quien desde aquí le hacemos llegar un saludo cordial y los mejores augurios para su alta misión de representar al Santo Padre Francisco entre nosotros. La Conferencia Episcopal, por mi intermedio, se hizo presente en la Ordenación Episcopal de S.E. Rvdma. Mons. Aldo Giordano, en la ciudad de Cuneo, Italia. 

Manifiesto de nuevo mi sincera condolencia y la de la Conferencia Episcopal a los hermanos y familiares, al Presbiterio, a los Institutos de Vida Consagrada y a todo el pueblo católico de Acarigua por la sentida muerte de S.E. Mons. Joaquín Morón Hidalgo, que en paz descanse. Su caridad pastoral, su fecundo ministerio episcopal en la Diócesis de Valle de la Pascua y Acarigua-Araure y su penosa enfermedad, asumida con auténtico espíritu sacerdotal, lo recomiendan ante la misericordia del Padre Celestial.

Expreso el pesar del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano ante la muerte de la madre del Pbro. Octavio Rodríguez, Director del Departamento de Vocaciones y Clero. Le aseguramos nuestra oración por el eterno descanso de su madre y pedimos para él fortaleza y consuelo.

Los Obispos nos congratulamos fraternalmente con su S.E. Mons. Alfredo Enrique Torres Rondón, ordenado Obispo en el mes de septiembre como nuevo Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida y con el nuevo Obispo Electo de la Guaira, S.E. Mons. Raúl Biord Castillo, salesiano, a quien doy la más cordial bienvenida al Colegio Episcopal. Agradezco altamente a S.E. Tomás de Jesús Zárraga, Obispo de San Carlos de Austria y hasta ahora Administrador Apostólico, sede vacante, de la Diócesis de la Guaira, por su prolongado y extraordinario servicio de Pastor de esa querida Iglesia particular litoralense.

La creación de nuevas diócesis es una señal de crecimiento y avance de la Iglesia católica en el país y esperanza segura de una nueva y más intensa evangelización de los fieles católicos. Quiera Dios que en este año nuevas circunscripciones eclesiásticas.

Felicito a los queridos hermanos, Excmos. Monseñores José Luis Azuaje Ayala, nuevo Obispo de la Diócesis de Barinas, y Ramón Antonio Linares Sandoval, Obispo Emérito, designado Administrador Apostólico, sede vacante, de la Diócesis de Acarigua-Araure.

Esperamos la grata visita del Padre General de la Compañía de Jesús, el Rvdo. Padre Adolfo Nicolás.


PANORAMA ECLESIAL

Los profundos cambios introducidos en la Iglesia con la renuncia del Papa Benedicto XVI y el comienzo del pontificado del Papa Francisco se han vivido intensamente tanto en el medio eclesial como en el ambiente político-social venezolano.

Todavía, me parece, está por reconocer y valorar el significado histórico y la amplia proyección del gesto humilde y valiente de la renuncia del Papa Benedicto XVI. Su decisión, llena de coraje, estuvo también llena de espiritual sabiduría y de apasionado amor a la Iglesia. Su renuncia sacudió a la Iglesia, sorprendió al mundo y ha sido una lección magistral para los líderes detentores del poder.

A su vez, la elección del Papa Francisco ha sido para la Iglesia y el mundo una alegre noticia. La alegría mayor ha sido para América Latina.

El es el Papa que Dios ha elegido para conducir a la Iglesia en estos tiempos de crisis global. Su personalidad ha cautivado a todos, sin ser monedita de oro. Su espontaneidad, frescura y sencillez lo asemejan al Beato Juan XXIII y al Papa Juan Pablo I. Su nombre, Francisco, como el de Juan XXIII, nadie lo pudo predecir. Es un nombre que con connota radicalidad evangélica. Con frecuencia sus gestos son más elocuentes que sus palabras. Tanto que se ha dicho que su primera Carta ha sido la Encíclica de sus gestos.

Particularmente Francisco es un Papa original en su lenguaje. Su estilo es vivo y conciso, enriquecido con abundantes imágenes plásticas sacadas de la vida ordinaria. Sobre todo en sus homilías diarias, su lenguaje si bien no se detiene en la profundizaciones teóricas, o especulativas de la fe – ciertamente, son sus fuentes – incide en su versión más práctica. Se podría hablar, incluso, de dogma aplicado o de una difusión diaria del misterio cristiano.Nunca emplea un lenguaje abstracto sino que reviste sus conceptos con símiles y metáforas llenas de humor y asequibles a los más sencillos, con imágenes más que con ejemplos. Así dice, por ejemplo, que los discípulos de Emaús “cocinaban sus vidas en jugo de sus quejas” (03/04), mientras que invita a los cristianos que miren de frente a la realidad, “como el portero de un equipo de fútbol siempre dispuesto a parar la pelota, venga ésta de donde venga” (12/04). Contrapone el Dios de la fe con un “dios difuso, un dios spray, que está un poco en todas partes pero del que no se sabe lo que es (18/04) o habla del “ir a confesarse como se va a la tintorería” (29/04) (3). De la Homilía ha dicho últimamente que no es para responder preguntas que nadie se hace, y que tampoco conviene ofrecer crónicas de la actualidad para despertar interés: para eso ya están los programas televisivos (4). El recomienda vivamente el uso de las imágenes en la predicación (5).

En su reciente Exhortación Apostólica La alegría del Evangelio (24-11-13) expresa, con un lenguaje nada convencional, las preocupaciones que lo mueven en este momento concreto de la obra evangelizadora de la Iglesia (Nº 16). Pero, al mismo tiempo, renuncia a tratar detenidamente todos los innumerables temas relacionados con la Evangelización en el mundo actual. Y añade: Tampoco creo que deba esperarse del magisterio Papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y el mundo. No es conveniente – enfatiza – que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido - continua diciendo – percibo la necesidad de avanzar en una saludable “descentralización” (Ibídem).

En su Exhortación quiso considerar sólo siete cuestiones que, a su juicio, son prioritarias en la Iglesia y que nombra de esta manera:


La reforma de la Iglesia en salida misionera.


Las tentaciones de los Agentes Pastorales.


La Iglesia entendida como la totalidad del pueblo de Dios que Evangeliza.


La Homilía y su preparación.


La inclusión social de los pobres.


La Paz y el Diálogo social.


Las motivaciones espirituales para la tarea misionera.


Tal selección y enumeración revelan la importante incidencia práctica como dice el mismo (Nº17) que tienen para el actual Pontífice. Llama poderosamente el énfasis que desde el comienzo de su pontificado ha hecho sobre la reforma de la Curia Vaticana, que ahora no puedo comentar. Con frecuencia sus gestos son más elocuentes que sus palabras.

En la presentación reglamentaria del panorama nacional, obviamente haré mención en primer lugar de la situación de la Iglesia en Venezuela. He querido, sin embargo, detenerme antes a dar unas pinceladas del Papa Francisco, porque -sin duda alguna- hoy es punto de referencia insoslayable al hablar de la Iglesia. Su personalidad, como ya dije, su estilo pastoral -él es, ante todo, el Obispo de Roma- y su modo original de ejercer, al mismo tiempo, su magisterio universal son, por un lado, un foco de atracción y, por otro, un centro de gravedad para las Iglesias Particulares de cada país.

Más aún, hoy no se podría hablar de la Iglesia que peregrina en las diversas naciones de América Latina sin una referencia explícita a las intervenciones recientes del Papa Francisco, de modo que cada Iglesia Particular pueda discernir si camina con la Iglesia de Roma, que nos preside y nos precede en el amor (Ignacio de Antioquía) o anda en paralelo o al margen de ella. Basta, por el momento, citar su discurso en el Encuentro con el COMITÉ DE COORDINACION del CELAM en Río de Janeiro el 28 de Julio: “La Misión Continental – dijo el Papa – se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El “cambio de estructuras” es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática.

Un planteamiento … que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.(6)

La Iglesia en Venezuela no ha dejado de dar pasos en la doble dimensión de la Misión Continental, aun cuando la expresión “Misión Continental” se use poco en nuestro lenguaje eclesial venezolano. Nuestra Iglesia, por ejemplo, continúa con renovado vigor su camino de profundización y transmisión de la fe cristiana – en la línea del más reciente Sínodo Episcopal y de la Exhortación del Papa Francisco La alegría del Evangelio – mediante un proceso, cada vez mejor logrado, de Iniciación Cristiana y Discipulado, Nueva Evangelización y crecimiento de la conciencia misionera del católico común.

Hemos redescubierto – afirma el Papa Francisco – que también en la catequesis tiene un rol fundamental el primer anuncio o “Kerygma”, que debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial. Es el primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos. (7)

IV CONGRESO MISIONERO AMERICANO (CAM 4)

En este contexto, la realización del IV CONGRESO MISIONERO AMERICANO, CAM 4, durante los últimos días de Noviembre y el primero de Diciembre, en Maracaibo, fue no solamente exitosa como evento, sino que sirvió para que la misma Iglesia de todo el continente, no únicamente la jerarquía, disfrutara de la belleza de la comunión eclesial y fortaleciera su convicción de la dinamicidad misionera de una parte de nuestro laicado – el mejor formado – y de la capacidad de donación y organización del voluntariado misionero joven y adulto. La presencia de las reliquias de Santa Teresita Del Niño Jesús, Patrona Universal de las Misiones, animó espiritualmente el Congreso y despertó en muchos la vocación misionera.

El CAM 4 ha sacudido fuertemente tanto la conciencia individual como la colectiva eclesial.

LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

Con anterioridad al CAM 4, la Iglesia de Venezuela participó de manera extraordinaria y significativa en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El numeroso grupo de Jóvenes participantes (6.666) – acompañado de cuatro Obispos, sacerdotes, religiosas y un número considerable de Asesores voluntarios sobrepasó todas las expectativas. Pero no es la cantidad de participantes lo más significativo. Lo verdaderamente importante fue – o mejor, ha sido -, por una parte la experiencia que tuvieron nuestros jóvenes de compartir la fe y la esperanza de un mundo nuevo y mejor con jóvenes de otras latitudes, de diversas culturas y con diferentes visiones del mundo y de la sociedad latinoamericana. Por otra parte, la profundización de la conciencia misionera que ha adquirido nuestra pastoral juvenil. La experiencia de la JMJ – dijo el Papa a los jóvenes - no puede quedar encerrada en su vida o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de su comunidad. Sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde (8).

“Los jóvenes del Papa”, como le gusta llamarse esa juventud que sigue con fervor al Santo Padre Francisco, celebra en este año el Bicentenario de la jornada heroica de los universitarios y seminaristas de 1814 en La Victoria. En homenaje a esos jóvenes héroes, pero, sobre todo, con el propósito de promover una renovación de la Pastoral Juvenil, en línea Conciliar y de Aparecida, y una espiritualidad juvenil de compromiso con el país, en la transformación de nuestra sociedad, mediante la vivencia y la transmisión de los valores cristianos, los Obispos hemos decretado que este año 2014 sea, en la Iglesia EL AÑO DE LA JUVENTUD.

PANORAMA NACIONAL

Para la mayor parte de los venezolanos, el 2013 no ha terminado satisfactoriamente ni el 2014 se asoma con buena cara. El país vive en la incertidumbre y con miedo. La insatisfacción del pueblo es grande, puesto que el gobierno no ha logrado revertir los problemas sociales que más le afectan.

2013 ha sido un año particularmente violento aún reconociendo el plan de seguridad del gobierno nacional, el índice de homicidios de Venezuela es porcentualmente superior al de los países de la región.

Desde otro ángulo de visión, en el año que acaba de terminar creció la escasez de alimentos en forma alarmante y hasta visiblemente trágica.

Creció también el precio de los recursos básicos alimentarios y de cualquier otra índole que más necesita la población. Además, aún están por corregirse definitivamente las fallas eléctricas. En conclusión, la acumulación de estos problemas, que no hacen distinción entre los ciudadanos, crea un creciente malestar social que se refleja en estados de tensión, descontento e incomodidad e incluso en trastornos o desequilibrios psíquicos. La crisis más fuerte del país es la económica. Venezuela tiene también una economía desequilibrada. Aun teniendo los venezolanos más dinero en las manos tenemos que pensar que la moneda cada día vale menos.

Sí en el nivel social y económico predominan la incertidumbre e intranquilidad, más el dolor de muchas familias por muerte violenta de sus seres queridos, en el nivel político se mantiene desde hace quince años la polarización, el recíproco desconocimiento de los sectores enfrentados y las mutuas acusaciones de ineficiencia y corrupción, por un lado, y de conspiración y desestabilización, por otro. Pero más que todo eso prevalece la incapacidad cultural de supeditar los intereses políticos al supremo interés del bien común de la nación.

No se puede negar que ha habido de parte del gobierno unos reconocimientos provechosos para la salud del país, como es la comprobación en el 2013 de la corrupción, perversa realidad que en años anteriores se evitaba tocar, y aun mencionar, como un tabú. Pero también se mantiene en el sistema una impunidad protectora de privilegios. En la guerra contra la corrupción, la sangre no ha llegado al rio.

Un evento históricamente significativo, pues en catorce años no había acontecido, fue la reunión del presidente de la República con los Diputados de la oposición en el mes de diciembre. Hubo mutuo reconocimiento, valientes reclamos justificados, escucha respetuosa, sin insultos, y propuestas de trabajo en áreas de coincidencia. Pero no todo es perfecto. Venezuela necesita que se regularicen estos y dejen de ser ocasionales o espasmódicos. Lo contrario fue la instalación de la junta directiva, ratificada, de la Asamblea Nacional. Espero que este evento no entre nunca en los libros de textos escolares como modelo de diálogo y parlamentarismo civilizado.

Detrás de la profunda crisis social, económica y política se percibe una crisis cultural de valores éticos y espirituales. La acérrima lucha por el control del poder político desvirtúa la naturaleza y fines de las instituciones.

En esta visión panorámica del país no se puede solapar el grave problema de los privados de libertad por razones políticas o rasantes con la política.

La historia de Venezuela da cuenta de gobiernos muy duros con sus opositores que, sin embargo, han tenido la capacidad de perdonar a sus enemigos e incluso reintegrarlos sanamente a la vida democrática. El perdón no es ajeno a nuestra cultura ni es una señal de debilidad. En el ámbito de la reconciliación social, la autoridad de un gobierno no reside en la coerción sino en la inteligencia para ganar honesta y razonablemente a sus adversarios.

Estoy convencido de que el Presidente de la República es proclive a una medida humanitaria a favor de los privados de libertad, acusados de atentar contra la vida de las personas o contra el mismo Estado. Esta convicción nace de las repetidas conversaciones que la Presidencia de la CEV ha sostenido con el alto gobierno. Nunca ha omitido la solicitud de una medida de gracia a favor de los privados de libertad, pero tampoco nunca el gobierno ha negado esa posibilidad. Cerrar esta posibilidad sería como sucumbir a la idea de “el fin de la historia” de Fukuyama.

El dialogo de la Conferencia Episcopal con el gobierno no tiene por objeto primario favorecer a la Iglesia. La CEV entiende este diálogo como un camino para analizar diversos problemas del país y hallarles respuesta. Nuestro único interés y nuestro primer objetivo no son que la iglesia esté bien con el gobierno, sino que todo el país esté bien con quienes lo gobiernan.

Reitero mi percepción sobre la noble condición humanitaria del Presidente. Pero comprendo que él no lo puede todo, aun teniendo la Ley Habilitante. Todo poder terrenal es relativo o limitado.

Siento que hay otra amenaza en el ambiente: la de un currículo escolar sin contenido, que se haya elaborado de millones de textos escolares cuyo contenido no está previamente señalado en un diseño curricular de la escuela que, para ser moderno y democrático, debe ser objeto de un debate entre el ministerio y los padres de familia, los gremios de educadores y las academias nacionales.

En esta panorámica de la vida de la Iglesia y del país hay dos efemérides que: no por mencionarlas de último son menos importantes, todo lo contrario: los ciento cincuenta años del natalicio del siervo de Dios Doctor José Gregorio Hernández y los quinientos años de fundación. Son dos acontecimientos que convoca a todos los venezolanos, son fechas para el encuentro el dialogo y la celebración jubilosa. Las academias de la Ciencias, la Medicina y la Historia deberán tener una destacada participación. La Conferencia Episcopal está comprometida con estos acontecimientos históricos, culturales y religiosos.

Quién no se alegra con Cumaná´¡” Ay Cumaná, quien te viera y por tus calles pasará!” Cumaná, “Tierra de Gracia”, fue la puerta de la fe para todo el Continente.

Muchas gracias.

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